
Siempre ante cosas chiquitas sonreímos, nos sentimos poderosas, nos sublevamos hasta tal punto de creer que estamos en la cima y todo lo que queda debajo es lo de menos. Cuando la nube de fantasía es reemplazada por la de la fucking realidad, entramos a comprender de que somos unas estúpidas por pintar siempre todo de rosa, por más que despreciemos ese color, se lo declara como el 'perfecto', entonces cuando creamos un paisaje soñado de nuestra vida, y creemos que no existe mejora a algo tan magnífico, nos volvemos boludas. Al estar así, caemos fácil. Todo nos da lo mismo. Pero, cuando despertamos, ¡agarrate Catalina! Nos quejamos del constante temperamento de mierda de los hombres, y el nuestro es básicamente tan catastrófico como el de ellos. Nos hacemos la cabeza de la nada, lo jodemos por celular, por msn y ahora por el tan codiciado Facebook. Le dedicamos canciones, frases, estados, poemas, le dedicamos NUESTRO tiempo, casi todo lo que somos, para terminar convencidas, de que todo fue un error. Entonces, ¿no es mejor hacer un stop, verificar la edad y darle para adelante según lo que es correcto antes de avanzar tres casilleros más?
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